Conversación Aprendeblog con Javier Carril. ¿Puede una pérdida convertirse en una oportunidad para aprender y empezar una nueva etapa?

Conversación Aprendeblog con Javier Carril. Sobre la gestión de la pérdida, la identidad, el aprendizaje y la transformación personal y profesional.

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Aprendeblog - Javier Carril

9/18/202617 min read

Cuando la vida cambia: ¿puede una pérdida convertirse en una oportunidad para aprender y empezar una nueva etapa?

Conversación Aprendeblog con Javier Carril. Sobre la gestión de la pérdida, la identidad, el aprendizaje y la transformación personal y profesional.

En Aprendeblog creemos que aprender no consiste únicamente en incorporar nuevos conocimientos. También implica revisar lo vivido, comprender los cambios que nos atraviesan y encontrar nuevas formas de avanzar cuando aquello que dábamos por seguro deja de estar presente.

En esta conversación, Javier Carril, coach, conferenciante y autor de La gestión de la pérdida, amplía la mirada sobre el concepto de pérdida. Hablamos de las etapas de la vida que dejamos atrás, de los cambios personales y profesionales, de la identidad que construimos alrededor del trabajo y los logros, y de la posibilidad de convertir una experiencia dolorosa en una fuente de aprendizaje.

El enfoque de Javier no plantea una visión superficialmente positiva del dolor. Al contrario, insiste en la importancia de aceptar las emociones difíciles, tratarnos con autocompasión, asumir la responsabilidad sobre nuestras decisiones e identificar aquello que podemos aprender de lo ocurrido.

Sobre Javier Carril

Javier Carril es coach, conferenciante y autor de La gestión de la pérdida. A lo largo de su trayectoria ha trabajado en el ámbito del desarrollo personal y profesional, abordando cuestiones relacionadas con la transformación, la gestión emocional, la atención plena y el aprendizaje que puede surgir de las experiencias difíciles.

La entrevista

En esta conversación, Marco Aurelio Delgado, fundador de Aprendeblog, entrevista a Javier Carril sobre la gestión de las pérdidas, el impacto emocional de los cambios vitales y las herramientas que pueden ayudarnos a afrontar aquello que no podemos controlar.

Nota editorial: Esta entrevista reproduce las preguntas planteadas por Marco Aurelio Delgado, fundador de Aprendeblog, y las respuestas proporcionadas por Javier Carril, manteniendo íntegramente el contenido de sus respuestas.

Aprendeblog — Marco Aurelio Delgado: Cuando hablamos de una pérdida, normalmente pensamos en la muerte de alguien cercano. Sin embargo, en tu libro amplías mucho más el concepto. ¿Qué otras pérdidas importantes podemos experimentar a lo largo de la vida y por qué crees que a veces nos cuesta reconocerlas como tales?

Javier Carril: La pérdida la experimentamos en muchas facetas y momentos de la vida, empezando por la pérdida de la infancia, la pérdida de la juventud, la pérdida de etapas inolvidables, especiales de nuestra vida que cuando pasan ya dejan de existir y solo quedan en nuestros recuerdos. La pérdida material y económica cuando perdemos unos ahorros o cuando perdemos la casa, algo que tantas personas están sufriendo cada vez más, a causa de las continuas catástrofes naturales. La pérdida de una relación cuando nos separamos o nos divorciamos. O cuando perdemos la salud de forma importante, y tenemos que medicarnos de forma prolongada. Y, por supuesto, la pérdida en el ámbito profesional, cuando perdemos un proyecto, cuando renunciamos a un sueño profesional. Y también cuando nos despiden de nuestro trabajo o nos invitan a pre-jubilarnos con unas condiciones económicas concretas. Así que hay un montón de pérdidas.

¿Por qué nos cuesta reconocerlas como tales? Quizá porque forman parte de la vida de forma bastante cotidiana, es decir, el fallecimiento de un ser querido es algo más excepcional, y por tanto no somos muy conscientes del resto de pérdidas vitales porque constantemente estamos sufriendo pérdidas. Pero sin duda tienen un enorme impacto en nuestro bienestar psicológico y en la calidad de nuestra vida.

Aprendeblog — Marco Aurelio Delgado: ¿Qué ocurre dentro de nosotros cuando perdemos algo que considerábamos importante para nuestra identidad: un trabajo, una relación, una posición profesional, un proyecto o incluso una determinada imagen de nosotros mismos?

Javier Carril:En primer lugar, sentimos un vacío y una gran ansiedad porque asociamos nuestras relaciones, nuestra posición profesional o nuestro trabajo con la sensación de identidad de quienes somos. De pronto, cuando perdemos el estatus de un trabajo en concreto realmente nos sentimos perdidos. No sabemos quiénes somos, porque esa pérdida afecta a quien creemos que somos. Entonces es normal que generemos dudas sobre quienes somos, lo cual afecta a nuestra autoconfianza y autoestima y puede hacer que generemos ideas y creencias limitantes sobre nosotros, como “No soy lo suficientemente bueno”. O “No soy válida”.

Aprendeblog — Marco Aurelio Delgado: Hay pérdidas que elegimos y otras que nos vienen impuestas. ¿Es diferente la manera de afrontarlas? ¿Podemos prepararnos de alguna forma para aquellas que no podemos controlar?

Javier Carril: Sí, por supuesto. Es diferente, la manera afrontar una pérdida que elegimos. Porque cuando elegimos estamos tomando una decisión consciente de los beneficios que vamos a obtener en el largo plazo. No deja de ser dolorosa porque probablemente estamos renunciando a algo importante. Por ejemplo, cuando renunciamos a un sueño pero lo estamos eligiendo porque continuar insistiendo en lograr ese sueño o ese proyecto va a ser más perjudicial. Por lo tanto, la decisión es dolorosa, pero al ser consciente y ser una elección nuestra forma de afrontarla es mucho más mucho más digerible, mucho más sencilla. Sin embargo, cuando nos viene impuesta es mucho más difícil y estresante. Entonces, ¿Cómo podemos prepararnos de alguna forma para aquellas pérdidas que no podemos controlar y que vienen impuestas por las circunstancias o por una persona en concreto? Necesitamos entrenarnos en determinadas habilidades y actitudes mentales como la inteligencia emocional, para ser capaces de sentir las emociones difíciles, de convivir con esas emociones de forma normal, y normalizar la pérdida con determinadas herramientas y prácticas como las que comento en mi libro. Una de ellas por supuesto es la meditación, entrenarse en la meditación regular. Nos va a ayudar muchísimo a gestionar de una manera mucho más serena las pérdidas continuas que vamos a tener en nuestra vida, muchas de las cuales no controlaremos. Pero aparte de la meditación hay otras herramientas y otras disciplinas que nos pueden ayudar, aunque será necesario dedicar tiempo y esfuerzo a dichas herramientas.

Aprendeblog — Marco Aurelio Delgado: En tu modelo planteas primero aceptar la pérdida y después trabajar desde la autocompasión y la responsabilidad. ¿Por qué es tan importante ese orden?

Javier Carril: Es importante el orden. Para gestionar una pérdida lo primero que tenemos que hacer es aceptarla, trabajar en la aceptación. Si no aceptamos con serenidad una pérdida, es imposible continuar avanzando en la gestión de dicha pérdida. Una vez que realmente estamos en el camino de aceptarla, necesitamos ejercitar esas 2 capacidades complementarias y de forma equilibrada que son la autocompasión y la responsabilidad.

La autocompasión nos va a ayudar de hecho en el proceso de aceptación. Si somos empáticos, y amables con nosotros, vamos a lograr aceptar la pérdida de una manera más rápida y más sólida que si por el contrario nos dejamos contaminar por emociones de culpabilidad, o nos tratamos cruelmente diciéndonos cosas terribles como que somos un desastre, que no somos válidos, etcétera.

Entonces, la autocompasión es esencial. Pero claro, debe combinarse con la responsabilidad. Para no caer en la autocomplacencia depresiva, como yo lo llamo. La responsabilidad implica tomar decisiones y realmente retomar nuestra vida al mismo tiempo que estamos todavía sintiendo emociones difíciles, sintiendo dolor, tristeza, rabia.

Es decir, las fases pueden ir en paralelo, es decir, el orden es importante para tener una estructura, nuestro cerebro necesita una estructura. Pero la realidad es que las fases no son estrictamente lineales y cronológicas, es decir, no es necesario culminar una fase para empezar la siguiente. Como en todo modelo de gestión del cambio o del duelo, las fases pueden ir hacia atrás, hacia delante.

Es decir, yo creo que tenemos que tener presentes en todo momento los 5 pasos del modelo que presentó en el libro. Necesitamos trabajar en ellos continuamente porque van a estar presentes durante todo el proceso de gestión de la pérdida.

Por lo tanto, el orden de los pasos es lo más natural y recomendable, pero cada una de las fases no se cierra definitivamente, puede que tengamos que seguir atentos y trabajando con las herramientas para no volver atrás.

Aprendeblog — Marco Aurelio Delgado: La experiencia profesional también está llena de pequeñas pérdidas: no conseguir un ascenso, perder un puesto de trabajo, fracasar en un proyecto, cerrar una empresa o descubrir que una carrera que habíamos imaginado ya no tiene sentido. ¿Qué podemos aprender de este tipo de pérdidas?

Javier Carril: Los aprendizajes en las pérdidas profesionales pueden ser muchísimos, y muy valiosos. Por ejemplo, un aprendizaje que evidentemente puede ser doloroso pero importantísimo es que nos hemos equivocado. Nos podemos haber equivocado de muchas maneras, por ejemplo, eligiendo la empresa equivocada a la que nos incorporamos, cometer errores graves al hacer nuestro trabajo. O no haber escuchado un feedback recurrente que nos han estado dando, y por lo tanto al no escucharlo hemos acabado perdiendo un proyecto o perdiendo el puesto de trabajo o no siendo promocionados. Estos aprendizajes son muy valiosos, porque claro, lo importante de los aprendizajes es no repetir los errores y seguramente si interiorizamos un aprendizaje de ese tipo no vamos a repetirlo en un futuro proyecto o un futuro trabajo. Seguramente nos irá mejor. Entonces ganaremos esto.

Otro tipo de aprendizaje es quizá el ajustar nuestras expectativas sobre los proyectos, sobre los objetivos, sobre nuestra carrera profesional, porque a lo mejor, hemos generado unas expectativas demasiado elevadas, casi imposibles. Y, la cruda realidad ha aparecido con esa pérdida del proyecto, o si hemos creado una empresa y hemos tenido que cerrarla, los aprendizajes pueden ser muy duros pero muy importantes porque puede que en la siguiente empresa que queramos crear tengamos más éxito. Es decir, siempre los aprendizajes suelen estar relacionados con errores, carencias o expectativas demasiado elevadas. Otra ganancia de una pérdida profesional es hacernos más humildes, más realistas, más aterrizados en la realidad.

Aprendeblog — Marco Aurelio Delgado: A medida que cumplimos años acumulamos más experiencia, pero también más pérdidas. ¿Crees que la edad puede ayudarnos a gestionar mejor determinados cambios o, por el contrario, puede hacer que nos aferremos más a lo que ya conocemos?

Javier Carril: Sí, sin duda la edad nos puede ayudar mucho a gestionar mejor determinados cambios vitales. Porque hemos ya pasado unas cuantas etapas, y las hemos perdido de alguna manera. Hemos perdido sucesivamente la infancia, la juventud, hemos perdido etapas maravillosas, especialmente felices, como la etapa de ser padre o madre durante la crianza de los hijos desde que son pequeños, llega un momento en que termina. Luego los hijos se independizan y en gran parte los perdemos, con lo cual, todas estas pérdidas nos puede ayudar, cuando somos más mayores a gestionar futuras pérdidas de una manera más serena, con más aceptación. Y disfrutando más el camino de esa etapa concreta en la que estamos viviendo. Aunque también existe el riesgo de que, con la edad, nos aferremos más a lo conocido o a la zona de confort, y eso hace que nos volvamos más rígidos, cuando cumplimos más años. Con lo cual, ojo con la experiencia porque puede ser una limitación si nos apegamos demasiado a ella y probablemente nos lleve a tener pérdidas importantes.

Aprendeblog — Marco Aurelio Delgado: ¿Por qué nos cuesta tanto soltar aquello que ya no funciona? ¿Qué papel juegan el miedo, el ego o el apego a nuestra propia historia?

Javier Carril: Porque hemos invertido nuestra identidad en lo que hemos conseguido, en los éxitos y en los logros de nuestra vida. Y, claro, cuando cambian las circunstancias, cuando cambian determinados contextos, seguimos haciendo algo de la misma manera que nos ha funcionado en el pasado. Nos cuesta soltarlo, claro que sí.

¿Por qué? Pues porque lo hemos conectado a nuestra sentido de identidad, que como decíamos antes es fundamental para nosotros, entender quiénes somos y, además, sobre todo, conectar los logros y éxitos con nuestro yo. Aquellos logros fortalecieron nuestra autoestima. Pero si ya no funciona lo que me ha funcionado en el pasado, pues entonces no sé quién soy yo y entonces la autoestima que tenía o la autoconfianza en mis capacidades era ficticia. En esas situaciones sentimos pánico, el ego y la identidad que hemos construido con tanto esfuerzo y durante tantos años se desmoronan, lo cual nos puede limitar y evitar que crezcamos, que evolucionemos y que estemos abiertos a modificar la forma de hacer las cosas. Así que debemos combatir el miedo a cuestionar nuestras propias convicciones y creencias. El gran beneficio aquí es convertirnos en personas más humildes y sabias.

Aprendeblog — Marco Aurelio Delgado: En tu planteamiento aparece una idea que me parece especialmente interesante: identificar el aprendizaje que existe detrás de una pérdida. ¿Cómo podemos hacerlo sin caer en la tentación de buscar rápidamente “el lado positivo” de algo que todavía nos duele?

Javier Carril: Efectivamente la autoayuda más superficial quizá nos haya derivado en buscar siempre el lado positivo de las experiencias dramáticas y dolorosas y ese, desde luego, no es el camino porque al final estamos disfrazando una situación de manera falsa, de manera totalmente forzada para encontrar el lado positivo, y muchas veces, el aprendizaje resulta muy duro y muy doloroso. Pero es imprescindible identificar el aprendizaje porque siempre hay un aprendizaje. De eso sí que podemos estar seguros, de que en la pérdida siempre vamos a encontrar un propósito, un sentido. Y casi siempre el propósito de la pérdida es que aprendamos algo. Algo que no teníamos interiorizado, algo que nos ha llevado probablemente a esa pérdida muchas veces.

Integrar dicho aprendizaje nos llevará a vivir una vida más sabia, y a retomar nuestra vida con más resiliencia y más fortaleza. Pero claro, el aprendizaje puede ser durísimo. Puede ser sencillamente que hemos cometido errores que ya no podemos borrarlos porque no podemos retroceder al pasado. Y esos errores han tenido sus consecuencias. Ese es un aprendizaje doloroso. O que, como decía antes en la pérdida profesional, que no hemos escuchado un feedback o la opinión de personas importantes creyendo que nosotros teníamos la verdad y, entonces eso nos ha llevado al desastre. Así que la tentación de llevar una pérdida exclusivamente a lo positivo es catastrófica porque nos estamos engañando a nosotros mismos. De hecho, creo que una de las cosas fundamentales en la gestión de una pérdida es la honestidad. Necesitamos hablarnos a nosotros mismos con total honestidad, incluso con crudeza.

Aprendeblog — Marco Aurelio Delgado: ¿Puede una pérdida convertirse realmente en un punto de inflexión? ¿Qué tiene que suceder para que una persona pase de simplemente superar una pérdida a utilizarla para transformar su vida?

Javier Carril: Por supuesto. Una pérdida tiene el potencial de convertirse en un punto de inflexión en nuestra vida si lo aprovechamos, si sabemos gestionarla. Por eso es tan importante pasar por los 5 pasos del modelo que propongo en el libro.

Superar una pérdida es imposible si no nos ha conducido a transformar nuestra vida, o a transformarnos a nosotros mismos como seres humanos, y para lograr transformarnos y superar una pérdida dolorosa necesitamos en primer lugar aceptar la pérdida, normalizarla, convivir con las emociones difíciles. A continuación, es imprescindible ser amables con nosotros y tratarnos con autocompasión, responsabilizarnos y tomar decisiones, identificar el aprendizaje y finalmente sentir gratitud. Entonces, cuando una persona dice que ha superado una pérdida, pero realmente esta pérdida no ha ayudado a transformar su vida, es que probablemente no ha superado la pérdida. A veces pensamos que hemos superado una pérdida porque hemos retomado nuestra vida, las cosas van normal, bien, pero eso no significa que la hayamos superado. Está probablemente ese dolor, todavía no canalizado ni sanado, en nuestro inconsciente. Es decir, ni siquiera somos conscientes de que no hemos superado una pérdida. Y probablemente eso deriva en comportamientos y actitudes perjudiciales o tóxicas en el día a día, como una actitud de apatía, de pasotismo o un estado anímico de tristeza, o bien nos lleva a no cuidarnos físicamente alimentándonos con comida basura, o tal vez a través de conductas agresivas.

Entonces creo que una vez más, debemos ser honestos con nosotros mismos, hablarnos con total sinceridad y reconocer que no hemos realmente superado la pérdida. La forma más tangible de saber que hemos superado una pérdida es si realmente podemos pensar en ella con gratitud. Ya sea gratitud hacia la persona que hemos perdido porque vivimos momentos maravillosos con ella y nos enseñó muchas cosas positivas y valiosas, o bien, la gratitud porque la pérdida de un trabajo me llevó a conseguir otro trabajo muchísimo mejor en el que estoy mucho más motivado, o para dar un giro a mi carrera profesional con el que me siento más feliz que nunca.

El aspecto definitivo que finalmente demuestra que hemos superado una pérdida es la gratitud.

Aprendeblog — Marco Aurelio Delgado: En muchas ocasiones una pérdida implica también tener que reconstruir nuestra identidad. Por ejemplo, cuando dejamos una profesión a la que hemos dedicado veinte o treinta años. ¿Cómo podemos volver a preguntarnos quiénes somos cuando ya no podemos definirnos por aquello que hemos hecho durante buena parte de nuestra vida?

Javier Carril: Efectivamente, y ese fue mi experiencia personal. Yo había trabajado durante muchos años en el mundo de la publicidad como creativo y mi identidad estaba unida a ese rol, a esas capacidades y a ese estatus de persona creativa, disruptiva en una profesión divertida, estimulante. Y en un momento dado me di cuenta de que no tenía futuro en esa profesión. Había tenido varios problemas ya serios y tuve que tomar la decisión de abandonar esa carrera profesional. Sin saber ni siquiera a qué quería dedicarme. Entonces, me costó abandonar mi identidad de director creativo, el estatus profesional y personal que te da en todos los entornos (familiar, social, con los amigos). Y tuve que reinventarme. Finalmente descubrí la profesión del coaching y empecé a construir mi nueva carrera profesional, con mucho esfuerzo e incertidumbre. Por eso tenemos que hacer un ejercicio profundo de autoconocimiento y de desapego para evitar la conexión de nuestro yo con una profesión, un status social o cualquier otro elemento externo. Si me apego a todo eso y lo pierdo, de pronto sentiré una enorme ansiedad y vacío porque no sabré quién soy. Es posible que sufra el síndrome del impostor.

Sin embargo, somos mucho más que nuestras profesiones, que nuestra carrera profesional, que nuestra posición económica, que nuestros bienes materiales e incluso que nuestras relaciones. Somos mucho más que todo eso. Esto es algo difícil de ver porque a menudo conectamos nuestra autoestima y nuestra confianza con todos esos aspectos externos de nuestra vida. Pero tenemos que estar convencidos de verdad de que nuestra identidad no se construye con lo externo sino desde nuestro interior, y esto se descubre con un camino de desarrollo personal y desarrollo espiritual de muchos años.

Aprendeblog — Marco Aurelio Delgado: ¿Qué importancia tiene la gratitud después de una pérdida? Puede resultar incluso contradictorio hablar de gratitud cuando estamos atravesando un momento difícil.

Javier Carril: La gratitud es fundamental, porque es probablemente la única forma tangible de saber que hemos gestionado y superado una pérdida y que hemos aumentado nuestra resiliencia y nuestra sabiduría vital. Y podemos sentir gratitud incluso aunque estemos aún dolidos por una pérdida. De todas formas, no debemos presionarnos ni forzarnos a sentir gratitud por la pérdida. Al contrario, debemos ser pacientes porque la gratitud llega a veces con los meses o incluso después de varios años después de la pérdida. Obviamente si somos conscientes de que la gratitud es una medida fiable de que hemos superado una pérdida, podemos proactivamente ir cultivando esa capacidad de gratitud con ejercicios y disciplinas que propongo en el libro, y entonces, con toda seguridad, esa fase de la gestión de la pérdida llegará mucho antes.

La pérdida nos da un montón de ganancias y aprendizajes que nos llevan a vivir en un nivel superior y conseguir logros que nunca habíamos imaginado, y este ha sido mi caso personal. Nunca me imaginé que llegaría a publicar 6 libros de desarrollo personal, a tener mi empresa de coaching consolidada después de 20 años, y que pudiera conseguir muchísimas cosas que he conseguido en los últimos 20 años de mi vida. Entonces, con la gratitud insisto hay que darnos tiempo, porque cuando estamos en el momento de gestión de la pérdida, en ese duelo, es difícil estar agradecido. Todo lo contrario, es normal que sintamos resentimiento, culpa, victimismo, rabia, es decir, de todo menos gratitud. Por eso es importante darnos autocompasión, ser pacientes con nosotros mismos en nuestro proceso de gestión de la pérdida, aceptando que la gratitud no tiene que llegar de forma rápida. Si vamos cumpliendo todos los pasos o tareas del modelo de gestión de la pérdida, la gratitud llegará.

Aprendeblog — Marco Aurelio Delgado: Si una persona está actualmente atravesando una pérdida importante —personal o profesional— y siente que no sabe qué hacer con su nueva situación, ¿qué primer paso le recomendarías dar?

Javier Carril: El primer paso que le recomendaría dar es darse permiso. Darse permiso para sentir el revoltijo y caos de emociones que se siente con una pérdida importante. Darnos permiso para sentir rabia, para sentir tristeza, desmotivación, decepción o resentimiento, no intentando taparlas, ni huir de ellas, ni reprimirlas. A esto se le llama también autoconciencia emocional, que es una competencia fundamental de la inteligencia emocional. Es decir, darnos permiso para todo ese tipo de emociones porque son absolutamente normales. Por eso la actitud de ser empáticos con nosotros y autocompasivos es tan crucial. También le diría que se concediera el espacio para el proceso de aceptación, que es lo primero y fundamental que necesitamos hacer. Para conseguir el estado emocional de la aceptación, que es la primera misión del modelo de 5 pasos, necesitamos convivir con esas emociones y aceptarlas y darnos permiso para sentir esas emociones. Y evidentemente evitar hablarnos con crueldad, con desprecio. Empecemos a trabajar, en paralelo con la aceptación, la segunda gran tarea que es tratarnos con más amabilidad y más autocompasión. Y luego las cosas se irán colocando e iremos sintiendo que tenemos más control sobre la gestión de la pérdida.

Aprendeblog — Marco Aurelio Delgado: Y para terminar: después de trabajar durante años con personas y procesos de transformación, ¿qué has aprendido tú personalmente sobre las pérdidas que quizá no sabías cuando comenzaste tu trayectoria?

Javier Carril: He aprendido mucho por supuesto de mis pérdidas que he tenido muchas, tanto en el ámbito personal como el ámbito profesional. He aprendido muchísimo obviamente de las personas con las que he trabajado en procesos de coaching, y en organizaciones que estaban transformándose. Creo que una de las cosas más importantes que he aprendido es que la solución está dentro de nosotros, y concretamente en la mente. La mente es algo tremendamente poderoso para bien y para mal. Si no controlamos a la mente, ella nos controlará a nosotros. La mente nos controla de muchas maneras, con pensamientos tóxicos, con creencias limitantes y destructivas, con comportamientos perjudiciales que nos llevan a la catástrofe, así que necesitamos aprender a domesticar a nuestra mente. Cuando queremos domesticar un caballo salvaje necesitamos entender de caballos, y conocer bien a ese caballo al que vamos a domesticar. Saber qué es lo que le estimula, qué palancas de influencia son efectivas.

Pues para domesticar la mente es exactamente igual. Necesitamos conocer profundamente nuestra mente. Para conocerla bien y poder poco a poco aprender a domesticarla y entrenarla para que me ayude en mis objetivos, una de las herramientas más espectaculares es la meditación. Por eso en el libro hablo de que las personas necesitamos meditar regularmente, porque nos va a ayudar a prevenir pérdidas importantes y también a estar preparados emocionalmente para gestionar las pérdidas que sufriremos de forma inevitable, pero también para resolver pérdidas que todavía están ahí generando emociones difíciles. Entonces insisto, la mente es el origen de todo. Si conseguimos domesticarla, la mente se convertirá en una aliada poderosísima que nos ayudará a gestionar los momentos difíciles de manera muy efectiva y sostenible.

El segundo gran aprendizaje que he tenido gracias a mi profesión de coach y a mi vida en particular es que las personas podemos elegir. Tenemos capacidad de elección, podemos tomar nuestras decisiones, podemos elegir como gestionar emocionalmente una situación que no depende de nosotros, podemos elegir nuestra actitud ante cualquier pérdida, problema o experiencia no deseada, aunque sea traumático y tremendamente doloroso. No nos abandonemos a esa tentación victimista de que somos impotentes para mejorar y para cambiar las cosas, o para sentirnos serenos ante una pérdida. Todos tenemos capacidad de elección y tenemos herramientas para lograr vivir una vida plena. Por tanto, es esencial asumir la responsabilidad de elegir qué actitud decidimos tener ante una situación difícil, ante una pérdida, porque esto nos da un enorme poder. Porque ya no somos víctimas de las circunstancias, sino responsables de cómo queremos vivir nuestra vida, responsables de cómo queremos gestionar nuestras pérdidas. En resumen, los 2 aprendizajes más importantes después de tantos años son: que debemos conocer nuestra mente, y entrenarla para que nos empodere y ayude. Y el segundo aprendizaje es que los seres humanos tenemos la increíble capacidad de elegir. Siempre podemos elegir cómo queremos reaccionar y actuar incluso en las circunstancias más terroríficas. Porque si no podemos cambiar la situación, lo que sí podemos cambiar somos nosotros.

Desde Aprendeblog queremos agradecer sinceramente a Javier Carril su generosidad y disposición para compartir su experiencia, sus reflexiones y su visión sobre la gestión de las pérdidas. Sus respuestas nos invitan a mirar las experiencias difíciles desde la aceptación, la responsabilidad, el autoconocimiento y la posibilidad de seguir aprendiendo, incluso en los momentos más complejos.

Gracias, Javier, por formar parte de esta conversación y por ayudarnos a continuar construyendo Aprendeblog — La comunidad del conocimiento.

Marco Aurelio Delgado - Creador de Aprendeblog

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