Conversación Aprendeblog con Mariela Zulberti: “Nunca es tarde para elegirse” — Reinventarse y encontrar un nuevo propósito después de los 40

Conversamos con la autora de Fuera de control. Claves para alcanzar la plenitud después de los 40 sobre reinvención, miedo al cambio, liderazgo personal y la posibilidad de construir una nueva etapa de vida.

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Aprendeblog - Mariela Zulberti

10/8/202616 min read

Mariela Zulberti Aprendeblog
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Mariela Zulberti: “Nunca es tarde para elegirse” — Reinventarse y encontrar un nuevo propósito después de los 40

Conversación Aprendeblog con Mariela Zulberti: Sobre la reinvención, el miedo al cambio, el propósito, el liderazgo personal y la posibilidad de construir una nueva etapa de vida después de los 40.

Inicio > transformacion personal > Jamás vamos tarde: vamos a nuestro ritmo.

Hay momentos en la vida en los que, aparentemente, todo funciona. Tenemos un trabajo, una familia, responsabilidades y una vida que desde fuera puede parecer perfectamente encaminada. Sin embargo, algo dentro de nosotros empieza a decirnos que necesitamos cambiar. ¿Qué ocurre cuando aquello que hemos construido deja de encajar con quienes somos? ¿Cómo sabemos si ha llegado el momento de tomar otro camino? ¿Y qué sucede cuando esa necesidad de cambio aparece después de los 40, cuando pensamos que quizá ya deberíamos tener la vida resuelta?

En esta conversación, Mariela Zulberti nos habla de su propio recorrido y de las distintas etapas que la llevaron desde la Comunicación Social y el mundo empresarial hasta la asesoría de imagen, el coaching y la escritura. Hablamos de esos momentos en los que sentimos que hemos llegado a un límite, de la necesidad de escucharnos, del miedo a cambiar y de la importancia de distinguir entre empezar de cero y aprovechar todo lo que ya hemos aprendido.

También hablamos de lo que significa llegar a los 40 y comenzar a mirar la vida desde otra perspectiva. De los mandatos que hemos ido acumulando, de la búsqueda de reconocimiento, de la exigencia, de las expectativas externas y de esa pregunta que puede aparecer en algún momento: ¿estoy viviendo la vida que realmente quiero? Porque reinventarse no siempre significa romper con todo. A veces puede significar cambiar una parte de nuestra vida, recuperar algo que habíamos dejado atrás, poner límites, aprender a delegar o simplemente volver a escuchar aquello que durante años habíamos dejado en segundo plano.

Y en el centro de esta conversación aparece una idea que resume buena parte del mensaje de Mariela: nunca es tarde para elegirnos y construir una nueva etapa.

Sobre Mariela Zulberti

Mariela Zulberti es de Córdoba, Argentina. Es Comunicadora Social por la Universidad Nacional del Nordeste y Master Coach en Life & Business por EICP School (España). Se formó en coaching en la Universidad Blas Pascal y se especializó en coaching humanista, PNL, mindfulness, psicología positiva y eneagrama.

Cuenta con más de 25 años de experiencia en comunicación, recursos humanos, coaching y bienestar organizacional. Ha trabajado en medios y prensa, fue asesora de imagen y ha desarrollado actividades de capacitación y acompañamiento para empresas, líderes y equipos.

Actualmente acompaña procesos de cambio organizacional y a mujeres ejecutivas y profesionales que quieren crecer, afrontar nuevos desafíos y abrirse a una nueva etapa. Es autora de Fuera de control. Claves para alcanzar la plenitud después de los 40, su primer libro, que está presentando en distintas ciudades de Argentina y que próximamente llegará a Paraguay.

La entrevista

En esta conversación, Marco Aurelio Delgado, fundador de Aprendeblog, entrevista a Mariela Zulberti sobre cómo reconocer cuándo necesitamos un cambio, qué nos impide avanzar y cómo afrontar la incertidumbre cuando decidimos tomar un nuevo rumbo.

Hablamos también de la experiencia que adquirimos con los años, de la presión por cumplir determinadas expectativas, del miedo a equivocarnos, del liderazgo personal y de la posibilidad de reinventarnos sin tener que empezar necesariamente desde cero.

Una conversación sobre transformación personal, reinvención y propósito, pero también sobre algo que puede resultar especialmente importante cuando cumplimos 40, 50 o 60 años: comprender que la experiencia acumulada no es un límite, sino una parte de todo aquello que podemos llevar con nosotros hacia la siguiente etapa.

Nota editorial: Esta entrevista reproduce las preguntas planteadas por Marco Aurelio Delgado, fundador de Aprendeblog, y las respuestas proporcionadas por Mariela Zulberti, manteniendo íntegramente el contenido de sus respuestas. Las opiniones, experiencias y reflexiones expresadas pertenecen a la persona entrevistada y no representan necesariamente la posición de Aprendeblog. La publicación de esta conversación responde a nuestro interés por ofrecer diferentes perspectivas y no implica que Aprendeblog comparta, valide o rechace todas las ideas, interpretaciones o metodologías que puedan aparecer en ella.

La entrevista

1. Para empezar, tú

Aprendeblog — Marco Aurelio Delgado: Mariela, antes de hablar de Fuera de control, me gustaría empezar por ti. Cuando miramos la trayectoria de una persona desde fuera, muchas veces vemos los logros, los proyectos y las decisiones tomadas, pero no siempre vemos las preguntas, dudas o momentos de cambio que hubo detrás.

¿Qué momentos o experiencias de tu propia vida han sido especialmente importantes para convertirte en la persona y profesional que eres hoy?

Mariela Zulberti: Hay varios, pero si tengo que elegir, el primero fue muy temprano. Empecé a estudiar Bioquímica en Corrientes y a los tres meses ya me había dado cuenta de que no era lo mío. Estábamos en el laboratorio armando pipetas, tubitos, y yo lo hacía en forma automática, sin sentir nada. Me acuerdo perfecto de que le dije a una amiga: "A vos te veo disfrutar, y yo no disfruto esto". Empecé a moverme, a hacer trámites, hasta que a mitad de año me pude inscribir en Comunicación Social en la Universidad Nacional del Nordeste. Hoy lo miro y pienso que ahí aprendí algo que me acompañó siempre: cuando no disfruto, algo me está queriendo decir.

Me recibí y empecé a trabajar en Clorinda, en Formosa. Fui la segunda comunicadora social recibida que empezó a trabajar en la ciudad. Hice noticieros radiales, trabajé en prensa y difusión de un partido político, y después la mayor parte de mi carrera la hice en Córdoba. Tuve etapas difíciles, pero no tanto por la exigencia, sino porque no disfrutaba lo que hacía, no sentía que hubiera equipo, me sentía fuera de lugar.

También dejé algunos trabajos porque sentía que me faltaba reconocimiento. Lo busqué durante muchos años, y me costó darme cuenta de que ese reconocimiento tenía que venir de mí y no de afuera.

Después llegó lo que yo llamo mi momento bisagra, cerca de los 40, que lo cuento en el libro. Estaba parada en un semáforo y pensé: "Tengo todo, y así y todo hay algo que me falta". Esa sensación me hizo empezar a hacerme preguntas, a ponerle conciencia a lo que sentía y a querer transformarme.

En todo ese camino tuve personas muy importantes. Primero mi familia, mi esposo y mis hijos, que siempre estuvieron. Y después personas a las que les voy a estar agradecida siempre. Marcela Baudino, que fue mi primera coach: me acompañó en mi proceso y después me invitó a hacer la Diplomatura en Coaching en la Universidad Blas Pascal. Ese fue mi puntapié. Y Tatiana Bregui, que me dejó acompañarla en capacitaciones y un día me dijo que ya estaba, que dejara de estudiar tanto y empezara a avanzar con lo que quería. Hay muchas más y no me quiero olvidar de nadie, pero ellas fueron clave.

2. Cuando sentimos que algo tiene que cambiar

Aprendeblog — Marco Aurelio Delgado: Hay momentos en los que, aparentemente, todo funciona, pero uno empieza a sentir que algo necesita cambiar. No necesariamente porque exista un problema concreto, sino porque nuestras prioridades, nuestras expectativas o incluso nuestra forma de entender el éxito han evolucionado.

¿Has vivido algún momento en el que hayas sentido esa necesidad de replantearte el camino que estabas siguiendo? ¿Cómo reconociste que había llegado el momento de hacer algo diferente?

Mariela Zulberti: Sí, claro. Yo trabajaba en Lockheed Martin, que después pasó a ser FADEA, la Fábrica Argentina de Aviones. O sea que pasó de ser una empresa privada a ser pública, y con eso cambiaron muchas cosas. Estaba en relación de dependencia, quería crecer, quería algo distinto, y ya no me conformaba con ir y cumplir un horario. Sentía que había llegado a mi techo.

Y renuncié. Te soy sincera: no sabía qué iba a hacer. Fue una persona de ahí mismo la que me dijo: "Si a vos te gusta tanto la estética, el orden, te vestís tan bien… yo te contrataría como asesora de imagen". Y así empecé. Me dediqué varios años a la asesoría de imagen, sobre todo a nivel profesional, ayudando a las personas a posicionarse desde otro lugar y a sentirse más seguras.

Me encantó y aprendí muchísimo, pero con el tiempo otra vez apareció esa sensación de que me faltaba algo. Quería algo más espiritual, algo que tuviera que ver con mi esencia. Sentía que durante años la había tapado con lo que yo creía que tenía que ser para que me aceptaran. Y ahí llegué al coaching.

¿Cómo me di cuenta? Por el ánimo y por el cuerpo. Iba a trabajar sin ganas y volvía con un cansancio que no era físico. Y algo que aprendí en ese momento es que no hace falta tener todo resuelto para dar el paso. Yo renuncié sin saber qué venía, y se me abrieron puertas que no me hubiera imaginado.

3. ¿Qué significa realmente estar "fuera de control"?

Aprendeblog — Marco Aurelio Delgado: El propio título de tu libro, Fuera de control, resulta muy sugerente. Vivimos en una época en la que intentamos planificar prácticamente todo: nuestra carrera, nuestros proyectos, nuestra economía e incluso nuestro futuro.

¿Qué significa para ti estar "fuera de control"? ¿Tiene que ver con perder el control o, paradójicamente, con aprender a soltar aquello que nunca podremos controlar?

Mariela Zulberti: El título tiene doble sentido. Por un lado habla de lo que sienten muchas mujeres que llegan a mis sesiones: que la vida se les va de las manos. Corren todo el día, sostienen a todos, cumplen con todo, y aun así sienten que algo no encaja. Y lo curioso es que casi siempre son las que más intentan tener todo bajo control.

Por otro lado es una invitación a soltar. Estar fuera de control, para mí, no es perderse. Es dejar de pelearte con lo que no depende de vos. Hay cosas que podemos elegir y otras que simplemente pasan: un cambio en el trabajo, una pérdida, los hijos que crecen, el cuerpo que cambia. Cuando queremos controlar también eso, terminamos agotadas.

Yo lo viví mucho con mis hijos. Quería que ordenaran las cosas de una manera, que se levantaran más temprano, que fueran responsables, comprometidos, que cumplieran casi perfecto. Me costó entender que eso hablaba más de mi exigencia que de ellos. Soltar no fue dejar de acompañarlos ni de transmitirles valores, fue aceptar que tienen sus tiempos y su manera. Y cuando aflojé, la relación se volvió mucho más liviana.

En el libro trabajo cinco pasos: pausa, reconocer, soltar, elegir y presencia. Primero hay que frenar y darse cuenta de qué estamos cargando, y recién ahí se puede soltar. No se trata de dejar de planificar ni de vivir a la deriva, sino de preguntarnos qué depende de nosotras y qué no. En definitiva, para mí es pasar de la exigencia a la autocompasión, del vacío al propósito y del control a la libertad.

4. Cuando empezamos a mirar la vida de otra manera

Aprendeblog — Marco Aurelio Delgado: Cumplir años también puede cambiar nuestra relación con el tiempo. Quizá algunas cosas que a los 20 o 30 parecían imprescindibles dejan de tener la misma importancia, mientras aparecen nuevas preguntas.

¿Qué cambia, desde tu experiencia, cuando llegamos a los 40 y empezamos a mirar nuestra vida con una perspectiva diferente? ¿Qué crees que empezamos a preguntarnos que antes no nos preguntábamos?

Mariela Zulberti: A los 20 y a los 30 vivimos mucho para afuera. Estudiar, trabajar, formar una familia, demostrar que podemos. Vamos cumpliendo una lista de cosas que "hay que" hacer y casi nunca nos preguntamos de dónde salió esa lista.

A los 40 algo se mueve. Los hijos crecen, los padres se ponen grandes, el cuerpo empieza a hablar distinto y el tiempo ya no parece infinito. Y aparecen otras preguntas. Ya no es tanto "¿cómo llego?" sino "¿para qué?". Ya no es "¿qué esperan de mí?" sino "¿qué quiero yo?". Y hay una que cuesta mucho: "¿esto lo elegí o lo fui cumpliendo?".

En mis sesiones escucho mucho frases como "tengo la agenda llena pero me siento vacía" o "ya no sé qué me hace feliz a mí, no a los demás". En el libro a ese momento lo llamo el punto cero. Y no lo veo como un fracaso, al contrario: es cuando por fin una se anima a mirarse.

También es una edad en la que empezamos a revisar los mandatos, todos esos "deberías" que en realidad no eran nuestros. Y algo que me encanta de esta etapa es que necesitamos menos aprobación. Nos importa menos quedar bien y más estar bien. Por eso no creo que los 40 sean una crisis, aunque a veces se viva así. Para mí son una oportunidad enorme.

5. ¿Estamos viviendo la vida que queremos?

Aprendeblog — Marco Aurelio Delgado: Muchas personas han construido su vida siguiendo un determinado modelo de éxito que quizá funcionaba durante una etapa, pero que con el tiempo deja de encajar.

¿Cómo distinguirías entre una vida que "funciona" desde fuera y una vida que realmente nos hace sentir plenos? ¿Qué señales pueden indicarnos que estamos viviendo demasiado pendientes de las expectativas externas?

Mariela Zulberti: Esto lo aprendí mucho en mis años de asesora de imagen. Trabajé con personas que por fuera se veían impecables, seguras, exitosas, y cuando empezábamos a charlar aparecía otra historia. La imagen funcionaba, pero la persona no se sentía cómoda adentro de esa imagen.

Para mí esa es la diferencia. Una vida que funciona es una vida que cumple: los horarios, los objetivos, lo que los demás esperan. Una vida plena es una vida que se disfruta y se habita. No quiere decir estar feliz todo el tiempo, sino sentir que lo que hacés tiene sentido para vos.

¿Señales? Decir que sí cuando querés decir que no, y después enojarte con vos misma. Sentir culpa cada vez que te priorizás, aunque sea una hora. No saber qué te gusta más allá de tus roles. Vivir en el "cuando": cuando terminen las clases, cuando crezcan los chicos, cuando tenga tiempo. Compararte todo el tiempo. Necesitar que otros te digan que lo que decidiste está bien. Y el cuerpo, que siempre avisa antes: el insomnio, la irritabilidad, ese cansancio que no se va durmiendo.

Una pregunta que propongo mucho, y que está en el libro, es: "Si nadie me estuviera mirando, ¿seguiría eligiendo esto?". Si dudás, vale la pena frenar y escuchar esa duda. Y ojo, no se trata de tirar todo por la borda. Mucho de lo que construimos nos sirvió y nos trajo hasta acá. Se trata de revisarlo y quedarnos con lo que todavía nos representa.

6. Cuando cambiar también da miedo

Aprendeblog — Marco Aurelio Delgado: Reinventarse puede resultar atractivo cuando hablamos de ello desde fuera, pero tomar decisiones reales implica incertidumbre: económica, profesional, familiar o simplemente miedo a equivocarnos.

¿Qué papel juega el miedo cuando una persona siente que necesita cambiar de rumbo? Y desde tu experiencia, ¿cómo podemos aprender a convivir con esa incertidumbre sin permitir que nos paralice?

Mariela Zulberti: El miedo siempre está, y me parece importante decirlo. Muchas personas creen que si tienen miedo es porque no están preparadas o porque se están equivocando, y no es así. Muchas veces el miedo aparece simplemente porque estamos saliendo de lo conocido.

Cuando renuncié sin saber qué iba a hacer, la incertidumbre la tenía todos los días. Con el tiempo aprendí a verlo de otra manera: el miedo nos quiere cuidar, y para él lo conocido siempre es más seguro, aunque no nos haga bien. Por eso no creo que la idea sea dejar de tener miedo, sino que no sea él el que decida.

En mis procesos trabajo con algunas preguntas. ¿Qué es exactamente lo que me da miedo? Porque cuando lo nombrás deja de ser una nube enorme. ¿Qué es lo peor que puede pasar y qué haría si pasa? Casi siempre descubrimos que tenemos más recursos de los que pensábamos. Y una que nos olvidamos siempre: ¿qué me cuesta quedarme como estoy? Medimos el riesgo de cambiar, pero no el costo de seguir donde no somos felices.

También creo mucho en los pasos chiquitos. No hace falta tirarse al vacío. A veces es hacer un curso, probar algo en paralelo, charlar con alguien que ya hizo ese camino. Y rodearse bien, porque cuando tenemos miedo las voces de afuera pesan muchísimo. Y por último, darnos permiso para equivocarnos. Un error no nos define; muchas veces es lo que nos termina mostrando el camino.

7. Todo lo que aprendemos con los años

Aprendeblog — Marco Aurelio Delgado: A veces pensamos que determinadas oportunidades pertenecen exclusivamente a personas jóvenes. Sin embargo, la experiencia también aporta conocimiento, perspectiva y capacidad para tomar decisiones diferentes.

¿Qué ventajas nos puede aportar la experiencia cuando decidimos reinventarnos? ¿Hay algo que hoy harías de manera diferente gracias a todo lo que has aprendido con los años?

Mariela Zulberti: Yo tengo 55 años, llegué al coaching después de los 40 y acabo de publicar mi primer libro. Así que si de algo estoy convencida es de que no hay una edad para empezar.

Muchas mujeres sienten que después de cierta edad se vuelven invisibles, que ya se les pasó el tren para estudiar, cambiar de trabajo o emprender. Y no es así. La experiencia te da cosas que no te da ningún curso: aprendés a leer a las personas, sabés lo que no querés repetir, conocés tus fortalezas y tus límites, y ya atravesaste momentos difíciles y sabés que pudiste. Eso te permite decidir con más criterio. Además, nada de lo vivido se pierde. La comunicación, los años en empresas, la asesoría de imagen, todo eso hoy lo uso cuando acompaño a alguien.

Lo único que hay que cuidar es que la experiencia no se vuelva rigidez, el famoso "yo ya sé cómo es esto" o "a esta altura no voy a cambiar". Hay que mantener la curiosidad.

¿Qué haría distinto? Me escucharía antes. Muchas veces sentí que algo no encajaba y seguí igual, esperando que se acomodara solo. Me exigiría menos, porque pasé años queriendo hacer todo casi perfecto, en el trabajo, en casa, con mis hijos. Y me animaría antes a confiar en lo que sé, en vez de pensar que todavía me faltaba estudiar algo más para estar lista.

Igual no me arrepiento de nada, porque cada etapa me trajo hasta acá. Y cuando veo en las presentaciones del libro a mujeres de 40, 50, 60 años animándose a algo nuevo, más me convenzo de que lo mejor no quedó atrás.

8. Liderarnos a nosotros mismos

Aprendeblog — Marco Aurelio Delgado: Tu trayectoria profesional también está vinculada al liderazgo. Y creo que existe una conexión interesante entre liderar a otras personas y aprender a liderarnos a nosotros mismos.

¿Qué relación encuentras entre liderazgo y transformación personal? ¿Podemos realmente acompañar o liderar a otros si no somos capaces de revisar nuestras propias creencias, decisiones y formas de actuar?

Mariela Zulberti: Para mí el liderazgo empieza por una misma. No podés llevar a otros a un lugar donde vos no te animaste a ir.

Trabajando con empresas, equipos y mandos medios vi muchas veces lo mismo: líderes muy preparados técnicamente que no lograban conectar con su gente. Y cuando empezábamos a trabajar aparecían la exigencia, el miedo a delegar, la dificultad para escuchar, la necesidad de controlar todo. No eran problemas de gestión, eran cosas personales que se trasladaban al rol. Yo misma trabajé en lugares donde no sentía que hubiera equipo, y sé lo que eso le hace a una persona.

Liderarnos implica conocernos. Saber cómo reaccionamos bajo presión, qué nos dispara, qué creencias tenemos que ni sabemos que tenemos: "si no lo hago yo, nadie lo hace bien", "mostrar dudas es debilidad", "el líder siempre tiene que tener la respuesta". Si no las revisamos, terminamos liderando desde el miedo. Para eso me sirven mucho el eneagrama, la PNL y el mindfulness, porque ayudan a que cada uno entienda por qué lidera como lidera.

Así que no, no creo que podamos acompañar a otros si no nos revisamos. Y eso vale para mí también. Empecé en el coaching siendo coachee y sigo haciendo mis propios procesos. Además, liderar no es ser perfecta. Un líder que puede decir "me equivoqué" o "no lo sé" genera mucha más confianza que uno que aparenta tener todo resuelto.

9. Reinventarse no siempre significa empezar de cero

Aprendeblog — Marco Aurelio Delgado: Cuando hablamos de reinvención parece que la única opción es romper con todo y comenzar de nuevo. Pero quizá reinventarse también puede significar cambiar una parte de nuestra vida, recuperar algo que habíamos dejado atrás o mirar nuestra experiencia desde otra perspectiva.

¿Crees que reinventarse significa necesariamente romper con lo anterior, o también puede consistir en aprovechar todo lo aprendido para construir una etapa diferente?

Mariela Zulberti: No, para nada. A veces hace falta un corte, como cuando yo renuncié, pero aun así no empecé de cero. Me llevé todo lo que había aprendido.

Yo lo comparo con una casa. Hay quienes creen que para vivir mejor hay que tirarla abajo y construir otra, y la mayoría de las veces alcanza con abrir una ventana, mover algunos muebles o volver a usar ese cuarto que teníamos cerrado.

A veces reinventarse es cambiar una parte: poner límites, delegar, dejar de decir que sí a todo. Eso solo ya te cambia la vida. Otras veces es recuperar algo que dejamos en el camino, algo que nos gustaba y fuimos postergando: escribir, pintar, bailar, estudiar. A mí me pasó con las palabras. Siempre estuvieron, desde que elegí Comunicación, y escribir el libro fue volver a ellas desde otro lugar. Y otras veces lo que cambia es la mirada. Lo que antes vivíamos como un fracaso, después lo vemos como un aprendizaje. Eso es lo que le pasa a Clara, la protagonista del libro: su vida no cambia de un día para el otro, pero empieza a mirarla con otros ojos.

La idea de empezar de cero asusta y paraliza, porque suena a perder todo. Por eso a las mujeres que acompaño siempre les digo lo mismo: no necesitás empezar de nuevo, quizás necesitás volver a vos.

10. Y si estás pensando en cambiar...

Aprendeblog — Marco Aurelio Delgado: Me gustaría terminar pensando precisamente en esa persona que puede estar leyendo esta conversación y reconociéndose en algunas de tus palabras.

Quizá tiene más de 40 años, lleva tiempo haciendo algo que ya no le llena, siente que necesita un cambio pero no sabe exactamente hacia dónde ir. Tiene responsabilidades, dudas y posiblemente miedo a equivocarse.

Si pudieras sentarte a conversar durante una hora con esa persona, ¿qué le dirías? ¿Qué preguntas debería hacerse antes de tomar una decisión importante sobre su vida?

Mariela Zulberti: Primero la escucharía. Sin apuro, sin darle consejos enseguida. Muchas veces lo que más necesita una mujer en ese momento es que alguien le diga que lo que siente es válido.

Después le diría lo que a mí me hubiera gustado escuchar. Que no está rota ni es una desagradecida por sentir que le falta algo. Que no necesita saber exactamente a dónde va para empezar a moverse. Que sus responsabilidades no son un obstáculo, que puede cuidar a los suyos y cuidarse a ella. Y que no está sola, que somos muchísimas las que pasamos por esto.

Y le dejaría algunas preguntas, no para contestarlas en esa hora sino para llevárselas a casa. ¿Qué cosas hago y se me pasa el tiempo sin darme cuenta? ¿Qué me da energía y qué me la saca? ¿Qué quiero conservar de mi vida aunque cambie todo lo demás? ¿Cómo me quiero sentir dentro de cinco años? No qué quiero tener, sino cómo me quiero sentir. ¿Cuál es el paso más chiquito que puedo dar esta semana? ¿Y a quién le puedo pedir ayuda? Esa última es clave, porque solemos creer que tenemos que poder solas, y no es así.

Y al final le diría que nunca es tarde para elegirse. No importa la edad ni cuánto tiempo postergaste lo que querías. Si hoy te diste cuenta, ya diste el primer paso. Para eso escribí Fuera de control: para que ninguna mujer sienta que tiene que pasar por este momento sola.

Desde Aprendeblog queremos agradecer a Mariela Zulberti su generosidad y disposición para compartir esta conversación con nuestra comunidad. Gracias por acercarnos tu experiencia y tus reflexiones sobre la reinvención, el miedo al cambio y la posibilidad de encontrar nuevos caminos en las distintas etapas de la vida.

Ha sido un placer conversar contigo y compartir tus ideas con los lectores de Aprendeblog.

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Gracias por compartir conocimiento y experiencia.

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